Durante las últimas semanas vimos un goteo de personas acercándose a las laderas de Laverde. La escasez de nieve no daba muchas más opciones y su nombre empezó a tomar forma de intenciones. Es de los pocos montes de la cordillera astur que han mantenido manto continuo tras casi dos meses de escasas precipitaciones.
Quisimos ir la semana anterior saliendo de Cebolledo, San Isidro, pero las dudas sobre lo que tardaríamos y un contratiempo nos hicieron dejarlo para otra ocasión.
Una semana después, decidimos salir de la estación de Fuentes de Invierno, ascendiendo por la pista verde hasta llegar a su parte alta, donde linda con su vecina leonesa. Personalmente me pareció más pesado que desde San Isidro, entre otras cosas por el rodeo que se da al ir por las pistas menos inclinadas. La escasez de nieve nos hizo formar una procesión que nos obligaba a desfilar de a uno por la orilla de las pistas. Así dispuestos pretendíamos molestar lo menos posible a los esquiadores de la estación, a la par que sorteábamos los vaivenes rasantes de las moto-nieves, que parecían ver con malos ojos nuestra actividad hormiguera. Tampoco era fácil ignorar a los skimo más curtidos con su ritmo imperioso pisándonos los talones. No quedé a gusto hasta que nos adelantaron la mayoría. Entre uno y otro, esta primera parte no fue lo que una imagina cuando piensa en desconectar y disfrutar de la tranquilidad montuna, pero es lo que tiene someterse a la dictadura del anticiclón. En el collado, quitamos las pieles. La nieve, que suele estar dura en esa vertiente, estaba húmeda y bajamos sin problemas pero sin tirar cohetes. A continuación tocó progresar por una pista que tomamos desde el parking donde muere la carretera de Vegarada. Quitamos un par de veces los esquís por la falta de nieve, pero es un tramo de llaneo cómodo si no fuera por esa molestia. El ascenso se hizo algo pesado en algún tramo, ya que la humedad de la nieve dificultaba el foqueo exigiendo hacerlo más técnico. La inclinación aumenta llegando al collado final, entre Laverde y Laverdina, pero llegamos sin material adicional a pesar de que las pieles iban al límite de sus posibilidades hidrófugas.
El último tramo a cumbre lo franqueamos sin esquís y sin nieve, con algo de barro y piedra suelta que no tiene mayor dificultad, salvando los movimientos ortopédicos que confieren las botas. Ya en la cima encontramos unos nidos de ametralladoras que bien nos hicieron las veces de vivac para el bocadillo.
Nos deleitamos con un descenso magnífico, rápido y demasiado corto, asombrándonos de la esquiabilidad de la nieve dado su aspecto acuático.
La vuelta por la pista vuelve a requerir pieles frente al riesgo de desintegrarnos remando. Poco a poco deshacemos el camino con esfuerzo y constancia, y con más de un ¡buff! y varios ¡boff! .
La última bajada por la estación no defrauda y vuelve a ofrecer lo peor del recorrido con una nieve escasa y húmeda, maltratada por cientos de tablas durante toda la jornada.
*Es una actividad asequible, bonita y de baja exposición, que nos llevó 6 horas a ritmo tranquilo, desde que salimos del parking hasta llegar al coche: https://es.wikiloc.com/rutas-esqui-de-montana/picu-laverde-dende-l-estacion-de-fuentes-dinviernu-95301692